SIN AMBICIÓN Y SIN PUNTERÍA, 0-0.

EL GCF DE ‘JG’ SUMA SU CUARTO EMPATE CONSECUTIVO EN UN PARTIDO INSULSO, ABURRIDO Y SIN PUNTERÍA ANTE UN MÁLAGA CF QUE ESTA VEZ NO SE MARCÓ UN GOL EN PROPIA PUERTA. SUCCESS TUVO DOS OCASIONES INMEJORABLES. PEÑARANDA NO DISPUTÓ NI UN SOLO MINUTO Y ‘JG’ VOLVIÓ A REALIZAR SOLO DOS CAMBIOS.

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Ficha técnica:

0 – Granada CF: Andrés Fernández; Miguel Lopes, Babin, Ricardo Costa, Biraghi; Rubén Pérez, Dux; Isaac Cuenca (Barral, m.66), Rochina (Rober, m.79), Success; y El Arabi.

0 – Málaga CF: Ochoa; Rosales, Albentosa, Wellington, Ricca (Miguel Torres, m.56); Camacho, Recio, Juanpi (Fornals, m.81), Chory Castro; Cop (Atsu, m.68) y Santa Cruz

Árbitro: Estrada Fernández (Catalán). Mostró cartulina amarilla al local Success y a los visitantes Albentosa, Ricca y Rosales.

Incidencias: Partido correspondiente a la trigésimo segunda jornada de la Liga BBVA disputado en el Estadio Nuevo Los Cármenes ante 18.979 espectadores, casi mil de ellos visitantes.

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Nada me gustaría más en el mundo que equivocarme, pero hoy el Granada CF que preside Enrique Pina, y que entrena ‘JG’ ha dado un paso de gigante hacia la Segunda División del Fútbol español. Cuatro puntos de los últimos doce en juego son números de descenso, si de esos cuatro encuentros tres han sido en casa, ante tu afición, que hoy ha terminado estallando ante situaciones que no tienen ninguna explicación, es sin duda el siniestro panorama para acabar hasta con el más optimista.

Hoy los rojiblancos han sido incapaces por diferente motivos de conseguir vencer a un equipo ‘amigo’, el Málaga CF, que no se jugaba nada y al que esta vez solo le faltó anotarse un gol en propia portería, como el año pasado, para ponérselo más fácil a un Granada que con la soga al cuello sigue jugando un fútbol totalmente antagónico al que realizaba con Sandoval. Cierto es que no sufre goleadas, pero tan cierto es que no golea.

Hoy las ocasiones las recordaran hasta los mas olvidadizos, por pocas y por mal terminadas. El protagonista del choque ha sido el nigeriano Isaac Success, que en dos ocasiones, una por tiempo, solo ante el ‘manito’ Ochoa, no acertó a transformar en gol ninguna de las dos oportunidades inmejorables, para desesperación personal del delantero y de una grada que terminó el partido pitando a su equipo por una situación que no explicaría ni Iker Jiménez.

El motivo: La perla venezolana, Adalberto Peñaranda, no disputó ni un solo minuto en un partido en el que estuvo calentando, o en la banda mejor dicho, durante toda la segunda parte. Pasaban los minutos y la falta de ocasiones, de ritmo y la necesidad de la victoria, puso en mente de la afición, según cifras oficiales casi 19.000, al joven goleador, menos al cuerpo técnico rojiblanco que no le dio ni un solo minuto.

Que la pasión puede cegar es una realidad, pero a tanta gente…..Su entrada podía haber dado al equipo dos cosas, velocidad, presión y desmarque en una zona donde salvo Success, nadie más generó juego, excepción de Rochina, al que por desgracia la gasolina le flaquea en las segundas partes. Y además posiblemente la presencia de Peñaranda podía haber supuesto un revulsivo para la afición que seguramente podía haberse transmitido al equipo, pero eso ya, no se sabrá.

¿Qué pasó en el partido?, pues la verdad en el aspecto deportivo poca cosa, la primera mitad fue muy aburrida, en los primeros minutos un par de sobresaltos de los malagueños, con dos cabezazos de Ignacio Camacho y del croata Duje Cop, pero en ataque poco más. Los locales tampoco fueron la alegría de la huerta, salvo el primer mano a mano de Success con Ochoa que terminó con un mal disparo medida la primera parte. Antes El Arabi, no vio ni de lejos las intenciones de Cuenca, en una acción que puede servir de ejemplo para explicar la poca claridad de ideas en ataque de los rojiblancos. El corse rojiblanco es tan compresivo, que en una acción dejo claro las intenciones locales. Ochoa con el balón en los pies demoraba el lanzamiento, Rochina miraba al banquillo, quería ir a presionar y ‘JG’ le pedía calma y que volviera a la rigidez atrás. Los tres puntos eran vitales, pero no parecía haber la intensidad suficiente.

Tras el descanso, el Málaga pilló sitio en primera linea de playa, plantó su sombrilla, sus sillas y sus toallas, y esperó a ver como subía la ‘marea rojiblanca’, pero casi no le llegó ni la brisa. Los rojiblancos tuvieron el balón, pero las ocasiones brillaron por su ausencia. La única sensación de peligro que se podía percibir era cuando la tocaba Rochina, pero el valenciano, fue perdiendo fuelle y con él su equipo. Success, seguía a lo suyo, correr, luchar, resbalarse, intentarlo, pero solo, demasiado solo y en muchos momentos previsible para la zaga visitante.

‘JG’ cambio y entró al terreno de juego David Barral y se marchó Cuenca, que ‘ni chicha, ni limoná’, y cambió el dibujo, pasando a un 4-4-2, con Rochina perdido en banda, hasta que fue sustituido por Rober Ibañez, a falta de diez minutos para el final, con la grada pidiendo a gritos al goleador de San Mames. Barral no revolucionó nada.

Un minuto antes del segundo y último cambio local, se volvió a quedar uno en la recamara, y eso que el centro del campo no funcionaba nada, llegó la mejor ocasión del partido en el segundo mano a mano entre el nigeriano y el meta mexicano, la decisión del delantero rojiblanco no fue la acertada y Ochoa adivinó el intento de regate para atrapar la pelota.

Hasta el final dio la sensación incluso que el equipo de Gracia podía llevarse a última hora el partido sin hacer nada, buena la opción de el uruguayo Gonzalo ‘Chory’ Castro cuando estaba en franca posición para marcar dentro del área pero su disparo se marchó fuera. Un par de saques de esquina y tres minutos de añadido terminaron con un reparto de puntos que da la salvación definitiva a los de la Costa del Sol y acerca a los de la Alhambra al precipicio de la Segunda por falta de acierto y ambición uno de los días más importantes para decepción de una ambición que terminó pitando a los suyos.

 

 

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