INMA LÓPEZ: “PARA MÍ LO MÁS IMPORTANTE ES FORMAR”.

La entrenadora dirige varios equipos en las categorías inferiores del club.

Lleva en el club desde su creación y dirige varios equipos en las categorías inferiores de la Fundación CB Granada. Inma López empezó con siete años a jugar al baloncesto y ahora entrena a un equipo infantil femenino, otro alevín femenino, dos cadetes masculinos y un pitufo con 18 niños que asegura que son su “debilidad”. También dirige un grupo de mamás de jugadores que están en la entidad rojinegra.

¿Qué ha hecho durante el confinamiento?

“En el tema deportivo hemos tenido muchas charlas con el objetivo de mejorar y de compartir las opiniones entre los entrenadores. Nos hemos unido a otros entrenadores con otro tipo de ideas para acoplarlas a nuestro sistema de juego”.

¿Cuándo empezó su relación con el baloncesto?

“Era muy, muy pequeña. Vino un entrenador al colegio y pasó por varias clases avisando de que iba a montar un equipo de baloncesto. Nos juntamos un grupo de compañeras de clase y así empezamos”.

¿Qué equipos entrena en la Fundación CB Granada?

“Tengo varios. Un pitufo con 18 niños en el colegio Genil que son un primor; un alevín femenino con el que llevo un par de años; dos cadetes masculinos, uno en Carmelo y otro en Sagrada Familia; comparto un equipo infantil femenino con Sara Bretón; y este año hemos creado un equipos de mamás con el que nos lo pasamos fenomenal”.

¿Cómo iba la temporada con ellos?

“Los pitufos habían despegado como meteoritos. Estaban muy nerviosos porque tenían dudas sobre si sabrían jugar o entenderían al árbitro, pero después eran invencibles; mis alevines iban invictas en la competición de los Juegos Deportivos Municipales; el cadete de Sagrada Familia solo había perdido un partido; con el infantil femenino estábamos haciendo un papel muy bonito; y con las mamás no pudimos llegar a competir por el estado de alarma. Muchas empezaban de cero, pero tenían muchísimas ganas”.

¿Qué actividades ha hecho con los equipos durante el confinamiento?

“Con el infantil femenino es con el que más actividades hemos hecho. Hemos hecho algunos juegos a través de videollamadas y también una serie de actividades para que estuvieran entretenidos. Los echo de menos y ellos también tienen ganas de jugar al baloncesto”.

El club está preparando una actividad para volver a entrenar en julio

“Me parece una iniciativa maravillosa. No solamente las ganas son nuestras, ya que los niños están deseando volver a entrenar y están hartos de estar en casa. La ilusión se mantiene intacta”.

¿Cuándo llegó al club?

“Hace 13 o 14 años. Fue una iniciativa con la que se unieron el colegio Santa María y la Fundación CB Granada. Ahí arrancamos con la cantera femenina. Al principio competíamos en ligas municipales, pero la evolución ha sido impresionante. Ahora competimos en ligas federadas, hemos acudido a Campeonatos de Andalucía e incluso hay alguna jugadora (Lucía Pérez) que ha acudido a varias convocatorias con la selección española. La sección femenina en el club ha adquirido muchísima importancia”.

¿Cómo iba la temporada en las Escuelas Baloncesto Puleva?

“Iba muy bien. Las ganas que teníamos eran fundamentales. Tenemos muchísimo entusiasmo y eso hace que los resultados de todos los equipos sean muy buenos. Lo importante no es ganar o perder, sino el hecho de formar.

Nos quedaba mucha temporada todavía por recorrer, pero el año que viene continuaremos con más ganas”.

¿Qué le aportan los campus a los niños?

“Yo siempre digo que los campus suponen un paso más complementario al trabajo de la temporada. Se realiza mucho trabajo de tecnificación con el jugador, pero creo que también supone un paso más en lo que se refiere al gusto por el baloncesto. En los campus se desarrollan unos lazos y unos vínculos con otros jugadores de otros equipos y ciudades muy estrechos. Generamos ese gusto por el baloncesto. Si un niño sale de un campus diciendo que se le ha hecho muy corto, lo hemos conseguido”.

¿Cuánto puede influir un entrenador en la vida de un jugador?

“Muchísimo. Ese vínculo personal es muy importante. Cada uno tiene sus problemas en casa o en el colegio y los entrenadores sabemos si ese jugador llega torcido a un entrenamiento. Ese lazo es muy importante. El factor humando juega un papel primordial”.

¿Cuál es su recuerdo favorito como entrenadora?

“Me pueden los enanos. Son muy alegría. Me dicen seño, mamá o, incluso, abuela. Esa ilusión, esas ganas y ese avance que les ves durante la temporada me encanta. Eso es lo mejor”.

¿Qué categoría le gusta más para entrenar?

“Me encanta la categoría alevín. Los jugadores están empezando a explotar y creo que es un año muy importante”.

¿Prefiere ganar un partido o aprender de él?

“A nadie le gusta perder, pero un partido bien jugado, aunque se haya perdido, no me supone nada. Hay veces que me da igual perder si ponemos en práctica lo que hemos trabajado durante la semana. Estamos en categorías de formación y eso es lo más importante”.

¿Qué es lo que más le gusta de entrenar?

“Muchas veces voy por la calle y escucho a los niños llamarme. Que se sientan a gusto y sientan felicidad al verme. Eso significa que tenemos ese gusto por el baloncesto”.

¿Qué diferencias nota entre equipos masculinos, femeninos y mixtos?

“Las niñas somos muy cañeras y rebeldes, pero muy disciplinadas. Creo que cada uno tenemos nuestro tipo de juego. La selección española femenina es un ejemplo. Son estilos de juego diferentes”.

Un libro: Crónica de una muerte anunciada.

Una película: Brothers in arms.

Una serie: he visto La casa de papel y Prison Break durante la cuarentena.

Un actor: Denzel Washington.

Una actriz: Nicole Kidman.

Juego de mesa: las cartas.

Comida favorita: el arroz.

Lugar favorito de Granada: la vega.