UNA DESTITUCIÓN TAN ESPERADA COMO JUSTIFICADA.

AUNQUE ES CIERTO QUE DESDE SU LLEGADA AL CLUB, LA SOMBRA DE DIEGO MARTÍNEZ HA SIDO ALARGADA, EL TÉCNICO CATALÁN NO HA TENIDO SINTONÍA CON LA AFICIÓN. DECLARACIONES FUERA DE TONO, UN CARACTER AGRIO CON LA PRENSA, UN EQUIPO QUE SOLO FUNCIONÓ LOS MESES FINALES DEL AÑO, LA DESASTROSA ELIMINACIÓN DE COPA Y EL CONTINUO CAMBIO DE CRITERIO EN LA FORMA DE JUEGO Y LA ELABORACIÓN DE UN ONCE HAN SIDO SITUACIONES DE PESO QUE HAN PRECIPITADO LA DESTITUCIÓN DE ROBERT MORENO.

La destitución del catalán Robert Moreno como primer entrenador del Granada, confirmada en la madrugada del domingo tras sumar el equipo nueve jornadas sin ganar con la derrota ante el Valencia (3-1), no es más que el desenlace esperado a una situación que, por muchos motivos, ya era insostenible en el conjunto rojiblanco.

Seis derrotas en las últimas siete jornadas

Rubén Torrecilla trabajando con el filial rojiblanco esta temporada.

El principal de ellos son los malos resultados de un Granada que ha perdido seis partidos en las siete últimas jornadas, que aún no ha ganado en 2022 porque acumula nueve sin vencer, que está cada vez más cerca de los puestos de descenso y que, además, ofrece negativas sensaciones en cada uno de sus encuentros.

Sólo el hecho de no haber caído a las tres últimas posiciones y el horizonte de un calendario más benigno había mantenido en su puesto semanas atrás a un Robert Moreno que, al final, ha sido destituido ante la manifiesta incapacidad que ha mostrado para enderezar el rumbo del equipo, que este sábado cedió por 3-1, con tres tantos encajados a balón parado, ante un Valencia resacoso tras su pase a la final copera.

La alargada sombra de Diego Martínez

La etapa de Robert Moreno en el Granada ha estado marcada por las críticas de la mayor parte del granadinismo hacia su figura, siempre orillada por la alargada sombra de Diego Martínez, al que sustituyó tras vivir el club de la mano del técnico gallego la mejor etapa de su historia.

El mensaje del preparador catalán, en su primera aventura en España al frente de un equipo tras sus breves pasos por la selección española y por el Mónaco francés, nunca caló en la afición del Granada, entre otras cosas porque los resultados tampoco le acompañaron desde el inicio.

Arranque pésimo

Empezó el campeonato con siete jornadas sin ganar y con la hinchada andaluza pidiendo su marcha prácticamente desde los primeros partidos, aunque fue capaz de cambiar sus planteamientos de juego iniciales para adaptarlos a las características de sus jugadores y remontar el vuelo con nueve partidos sin perder.

La injustificable eliminación en la Copa del Rey ante el Mancha Real, un modesto conjunto jiennense de la Segunda RFEF, fue el inicio del fin de la etapa Robert en el Granada, que empezó a acercarse al precipicio enlazando un mal partido tras otro y una derrota tras otra en el nuevo año.

La salida frustrada de Machís

El mercado de invierno, con la llegada de nuevos jugadores y la frustrada salida del venezolano Darwin Machís, le dejó una plantilla mucho más larga de lo que él deseaba, pero, lejos de solucionar los males del equipo, le hicieron caer en un mar de dudas a la hora de elegir futbolistas para sus alineaciones y esquemas de juego para afrontar los choques.

En los encuentros más recientes lo ha probado casi todo en cuanto a opciones tácticas y a jugadores diferentes alineados, sin dar en ningún momento con la tecla adecuada para enderezar el rumbo del equipo ni en resultados ni en sensaciones.

El Nuevo Los Cármenes pidió de forma masiva su marcha tras el anterior empate en casa ante el Cádiz (0-0), despido que se ha producido tras caer en Valencia pese a las reticencias de algunos de los dirigentes de la entidad por los dos años de contrato que tenía firmados tanto Moreno como su amplio equipo de trabajo y por estar aún el equipo fuera del descenso.

Antagónico a su predecesor

El enfado del granadinismo no sólo se centra en el entrenador despedido, sino también en aquellos que no fueron capaces de convencer para que siguiera en el club al idolatrado Diego Martínez y eligieron para reemplazarlo a un técnico, en muchos aspectos, antagónico al gallego.

La directora general, Patricia Rodríguez, y el director deportivo, Pep Boada, son las otras figuras puestas en el disparadero, toda vez que la propiedad china del club ni asoma por la ciudad ni se le espera.

No termina tampoco de comprender la mayor parte de la hinchada la transformación negativa tan grande dada por muchos miembros de una plantilla que años atrás llegaron a tocar cotas inimaginables y que este curso están ofreciendo un rendimiento más que discreto.

Torrecilla, interino

Para tratar de revertir esta situación, tanto a nivel individual de determinados jugadores como la general del equipo, el Granada queda ahora en manos de dos exfutbolistas del club como Rubén Torrecilla Diego Mainz, técnicos de la casa que buscarán la reacción que necesita el plantel si no quiere acabar la campaña perdiendo la categoría. El técnico del filial, de 42 años, llegó a ser jugador del equipo nazarí en 2009, aunque una lesión de rodilla precipitó su retirada y desde entonces comenzó a formarse como entrenador.

Ambos estaban al frente del filial, el Recreativo Granada, y llegan al banquillo del primer equipo de forma interina, según el club, aunque todo hace indicar que dirigirán al plantel en la próxima jornada ante el Elche y que tienen opciones, si hay mejoría, de quedarse hasta el final del curso.