LA MIRADA DE LUCAS AMARO.

EL ANÁLISIS DEL PARTIDO BAJO LA MIRADA DE LUCAS AMARO QUE EXPONE CON CLARIDAD LAS CARENCIAS DE UNA PLANTILLA QUE AÚN NO ES UN EQUIPO.

Se dice que el hombre es el único animal que cae dos veces en la misma piedra. No le falta razón a esa afirmación. El ser humano, por desconocimiento, tozudez o ceguera suele tardar en ver los errores. Bueno, solo cuando son propios, cuando esos errores son ajenos, tenemos un don de verlos hasta donde a veces ni los hay.

El Granada, como su propio entrenador afirmó llegaba con la necesidad de los puntos. Uno en tres jornadas era un bagaje muy pobre. Y el recibir al Deportivo, aquel gran club de los noventa y dos mil, antes de la salida a Barcelona hacía casi una necesidad la victoria. Anquela jugó toda la semana al despiste, y al final optó por la alineación más lógica a priori. Mainz volvía al eje de la defensa ante la baja de Borja. Nyom continuaba en el carril, pese a que apuntaba que Ortiz jugaría. Y en la banda entraría Torje, primera vez titular en liga, tras las buenas actuaciones con su selección. Brahimi esperaría su oportunidad desde el banquillo.

DOMINIO EFÍMERO

El equipo salió con idea de ir a por el partido. Y de salida mucho mejor que su rival. Torje y Nyom hicieron buenas internadas, eso si, ante uno de los laterales más flojos de la liga como es Evaldo. Pero ese aparente dominio duró muy poco. Por momentos y sin controlarlo del todo, el Depor se iba para arriba. No creaba jugadas de verdadero peligro, pero ganaba todos los saltos, los rechaces, la posesión y el Granada empezaba a no crear tanto peligro.  Y justamente de un mal control de Mainz, una peor cesión a Toño y un mal despeje de este, Nelson Oliveira que había entrado para sustituir a Riki, se aprovechaba y hacía el 0-1 en el minuto 40.
En el descanso, El Arabi dejaba su sitio al nuevo fichaje Brahimi. A mi parecer dos jugadores muy parecidos. Abusan de la conducción de la pelota, del regate en sitios peligrosos, pero que poseen unas cualidades impresionantes y una visión de mucho nivel. Quizás Brahimi sea más eléctrico, y eso ayudó a que la pelota fuera mucho más rápida, pero si ambos aprendieran a dar el pase antes y asociarse con sus compañeros, serían mucho más rentables ambos.
En la segunda parte el Granada se marchó arriba a por el partido y fue cuando el Deportivo dispuso de las mejores ocasiones. Un tiro al larguero que botó sobre la línea o dentro según quien lo diga, y un buen tiro que Toño paró a Pizzi. Anquela metió a Machis y Jaime por Mikel y Orellana. En el 81 Floro conseguía el empate en casi el primer tiro entre los tres palos. Mucho balón colgado, pero sin efectividad.
Tras el gol el Granada tuvo dos buenas ocasiones con un tiro de Siqueira desde fuera del área y otra de Jaime desde dentro al botar un corner. Pero el marcador ya no se movería. Un punto que para los dos equipos debe saber a poco, aunque para mi gusto el Depor se mereció más. Al final del partido, la afición mostró su malestar por el equipo. No solo es que no salgan las cosas, a veces se nota la desgana por parte de algunos jugadores.
Algo que llevo comentando desde principio de temporada. Tenemos gente muy buena, pero parafraseando a Mou, no tenemos equipo.
Seguimos buscando las individualidades en los hombres de arriba. Tenemos jugadores desequilibrantes, pero que a este nivel de competición no basta. El fútbol es un juego de equipo, y nosotros no jugamos como tal. Abusamos de la conducción, hasta que no aprendamos que la pelota corre más que los jugadores, vamos a ser un equipo muy fácil de parar.
Y si ya de por si tenemos un equipo muy roto entre la línea Iriney-Mikel  y los de arriba, Anquela se empeña en romperla más. Y ya van tantas veces, que me extraña que aún no lo vea. Como si en un manager de PC se tratase, la falta de gol, intenta solucionarla acumulando gente en el área y vaciando la medular. Al igual que el día de Sevilla o Madrid, hoy no hemos trenzado jugadas. Un continuo golpeo de balones en largos a los puntas y que se peleen. A día de hoy el equipo no juega a nada. Anquela aún no ha definido que es lo que quiere sacar de este equipo. Y empiezan a pasar las jornadas.

TRES CARENCIAS CLARAS

Personalmente veo 3 grandes carencias al equipo a día de hoy, que el Mister debería solucionarlas:
 1.-) La primera es el problema de meter a jugadores con calzador. Arabi no es el jugador del Caen. No es rápido, es fuerte para pelear que es lo que se le pedía en Arabia. Su puesto es la delantera o media punta, pero no escorado a una banda. Esto tiene el inconveniente de que arriba esta Floro, y en la media se pisa con Orellana. Más que complementarse, se estorban, y habrá que ver ahora, con la figura de Brahimi que también se postula para esa demarcación. Anquela debe mirar por el bien del equipo y sentar alguno y poner a cada uno en su posición. Intuyo que Floro o se pone las pilas, o será el que pierda la partida para colocar al Arabi en punta. Y misma suerte puede correr Orellana si no demuestra lo que se le pide. En breve vuelve Dani Benítez, y la banda y ataque granadinista lo piden a gritos.
2.-) La segunda es la construcción del juego. Y es mucha más clara esta carencia con el paso de los minutos. Por momentos Iñigo o Mainz tienen que llegar con el balón hasta el medio campo, sin un solo apoyo, y ante la presión no hay otra más que rifarla. Desde Iriney/Mikel a la delantera hay un espacio abismal. En vez de bajar a pedirla y subirla, tienden a irse al área, con lo que la mitad de las veces el balón no llega. Solo cuando entramos por banda se ve algo distinto, pero son jugadas aisladas de dos jugadores, que no puede ser esa la creación del juego del Granada.
3.-) Y la tercera es la ansiedad. No ha sido un buen calendario. Tener que visitar Madrid y Barcelona de salida deja poco margen de error. Toño esta siendo cuestionado, y eso no ayuda a que este tranquilo. Mainz ha cometido un error infantil. Arriba lo mismo. El equipo está entrando en un estado de ansiedad que hace que no ayuda a que salgan las cosas bien. Una ansiedad que salpica al mister. Con declaraciones poco afortunadas, y cambios erróneos, que más que ayudar para atacar mejor, hacen todo lo contrario.
Barcelona es un campo difícil donde querer recuperar el terreno perdido, pero el partido del Celta se antoja a priori como un punto de inflexión en el equipo. Hay tiempo de reacción, pero las dinámicas negativas pueden hundir hasta los equipos más grandes.
                                         TWITTER: @Luca_Amaro.

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