FRACASO ROTUNDO DEL GRANADA CF EN VALLECAS, 2-1.

LOS DE SANDOVAL SALEN A VALLECAS A PASTAR Y RECIBEN DOS GOLES EN DIEZ MINUTOS. LUEGO ANTE 10, POR EXPULSIÓN DE ZE ROBERTO EN EL MINUTO 19 DE PARTIDO, SE MUESTRA COMO UN EQUIPO INCAPAZ DE GENERAR FÚTBOL, CREAR PELIGRO Y LO QUE ES PEOR, SIN NADIE CON GALONES PARA GUIAR LA NAVE. EL GOL DE BABIN NO SIRVIÓ PARA NADA.

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Ficha técnica:

2 – Rayo Vallecano: Toño (Juan Carlos, m.77); Tito, Zé Castro, Diego Llorente, Rat; Trashorras, Raúl Baena; Embarba, Pablo Hernández (Ebert, m.73), Bebé (Chechu Dorado, m.29); y Javi Guerra.

1 – Granada: Andrés Fernández; Miguel Lopes, Babin, Lombán, Biraghi (Edgar, m.68); Khrin, Rubén Pérez, Javi Márquez (Rochina, m.46); Piti, Robert Ibáñez (Thievy, m.46) y El Arabi.

Goles: 1-0: M.3 Javi Guerra; 2-0: M.9 Javi Guerra; 2-1: M.52 Babin.

Árbitro: Gil Manzano (Comité extremeño). Amonestó a Zé Castro (m.13), Tito (46) y Trashorras (92) del Rayo; y a Piti (45), Khrin (62) y Rubén Pérez (68), del Granada. Expulsó por doble amonestación a Zé Castro (m.19), del Rayo.

Incidencias: encuentro correspondiente a la undécima jornada de la Liga disputado en el estadio de Vallecas ante 10.142 espectadores.

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Hoy las lagrimas de esta semana que empezaron por Sandoval a la conclusión del choque con el Espanyol, y de Krhin en el banquillo, no han terminado con la lagrima en la mejilla de Isaac Succes, castigado por el club por un motivo que se deberá explicar, han aumentado a toda una afición que llora por el lamentable encuentro que los rojiblancos han realizado en Vallecas, unos de dolor, otros los detractores de risa ante tan triste imagen.

Sandoval dijo en la previa que había que arriesgar y ganar o ganar, pero en solo diez minutos su plantel le dejó con el culo al aire. Diez minutos que pueden haber forjado su salida del club, que unidos a los ochenta restantes, demuestran que tras las jornadas que llevamos el equipo esta mas tierno que una tableta de chocolate al sol.

La defensa hizo aguas en los diez primeros minutos y concedió al delantero Javi Guerra, uno de esos oportunistas que andan por el fútbol español y que jamas llegan a Granada, la oportunidad de superar en dos ocasiones al meta Andrés Fernández, que dicho sea de paso, no se le ve una parada salvadora desde que llegó a la portería rojiblanca. Esta lejos de la personalidad que demostraba Roberto, pero bueno, eso ya es agua pasada.

Biraghi realiza a los tres minutos de partido un despeje que ni un partido de ‘chaveas‘. Deja el cuero en el centro del campo para que el Rayo tras un disparo mordido de Pablo Hernández en la frontal, se adelantara gracias a la astucia de su goleador que anotó en posición correcta el 1-0,m.3.

En pleno desconcierto local, con una pasividad defensiva y una desgana, que solo da para pensar mal, vio como en el m.9, de nuevo Javi Guerra incrustado perfectamente entre los centrales rojiblancos, acertó a rematar un centro placido desde la derecha del extremo portugués Bebé, 2-1.

El naufragio rojiblanco era tan evidente, como preocupante, no se puede entrar a un terreno de juego con semejante desidia, algo falla, o en el banquillo o en la cabeza de los jugadores, pero hay que ponerle remedio.

Ze Castro quiso ser el salvador rojiblanco, y en el m.19 de partido fue expulsado tras ver en tan solo cinco minutos dos cartulinas amarillas que dejaban al equipo de la franja roja en inferioridad numérica en el campo. Quedaban muchos minutos por delante y la opción al menos de alcanzar el empate se podía llegar a pensar.

Aunque con este equipo la verdad, cualquier pensamiento positivo es un error, hasta el descanso solo una ocasión, muy clara, de Piti, el que tantos goles marcó en ese campo, remató con el interior del pie para asegurar que al menos el balón iria entre los tres palos, pero el exportero rojiblanco, Toño, en las distancias cortas se maneja de lujo, y puso cuerpo, brazos y cabeza en evitar el tanto y lo consiguió.

Hasta el receso, Paco Jémez optó por recomponer su equipo, retiró a Bebé y puso sobre el césped al central Chechu Dorado para que formara pareja con Diego Llorente, de esta forma los de la Alhambra, ni juego, ni ocasiones, ni fútbol, ni intensidad, un Granada que no se animó en busca de un gol antes del descanso que le ofreciera en la segunda parte una mejor perspectiva de futuro.

Tras el descanso, Sandoval deja en la caseta a Rober, que esta lejos de ser el jugador revulsivo y goleador de la pasada campaña y a Javi Márquez, para que Thievy y Rochina pusieran algo más de verticalidad al juego rojiblanco. Pero eso no ocurrió nada más que unos minutos.

Fruto de ese inicial dominio, llegó la opción del primer gol rojiblanco, tras un saque de esquina de nuevo Babin, como ya hiciera en el Power8 Stadium de Barcelona, cabeceo con contundencia al fondo de la red de Toño el 2-1, m.52.

El defensa portugués del Rayo Vallecano Zé Castro (2i) es expulsado en el partido ante el Granada, de la undécima jornada de liga en Primera División en el estadio de Vallecas. EFE

El Granada se olvidó de la circulación de balón, de como cansar al rival para tratar de noquearlo en la recta final, se metió en una lucha por cada balón y por cada acción que debilitaba a ambos equipos, pero que favorecía de manera clara a los locales.

Pudo tener una buena ocasión el Granada en una cesión de Rat sobre Toño, que comprometió demasiado al meta rayista, su despeje terminó en los pies de Rene Krhin, y este que pudo intentar una vaselina ante la despoblada portería local, trato de conectar con el marroquí El Arabi, que un día más no estaba en la onda, estaba en claro fuera de juego.

La acción lejos de llevar al Granada arriba, avivó los ánimos de la parroquia local, de su entrenador y por tanto de los diez hombres sobre el terreno de juego. El Rayo perdió a Toño, que se lesionó tras un salto con El Arabi y tuvo que ser sustituido por Juan Carlos, Jémez se quedaba sin un último cambio para dar aliento a los suyos.

Pasaron los minutos, y el Granada CF fue una caricatura, la ineptitud con botas de fútbol, no fue capaz de conjugar una buena jugada, centros imprecisos, disparos lejanos sin sentido y conducciones largas y sin apoyos, era el triste repertorio de un equipo que se mostró sin capacidad ninguna ni tan siquiera para poder conseguir el empate.

Al final, con cuatro minutos de prolongación, el equipo rojiblanco, siguió con el mismo discurso, y en la última jugada con cinco hombre en el área y con un balón fácil para ponerlo al punto de penalti, el centro desde la banda izquierda sobrevoló las cabezas de todos, para irse casi al saque de banda, en lo que fue un claro resumen del encuentro realizado por un equipo el Granada CF de Sandoval que necesita un cambio, cual, lo fácil es el entrenador, lo suyo hablar con los jugadores, y lo que ha hecho el club en las últimas temporada, concentrarlos, en La Manga o Marbella, así que estas dos semanas se esperan calientes en el club que preside Enrique Pina.

 

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